12 nov. 2009

I+D = Investigación y Desarrollo.



Hoy tocan dos noticias locales.

1º: La Estrategia de Lisboa de la UE ha acabo en fiasco, ni se va a llegar a la inversión del 3% de PIB en I+D, ni somos más competitivos gracias a la ciencia, de hecho se han reducido un 14% las solicitudes de patentes en Europa frente a Asia que han aumentado un 50%. Por ejemplo China invierte el 18% de su PIB en I+D, de media Europa invierte 1.8%. Para cambiar las tornas el actual presidente de la Comisión Europea, Juan Manuel Barroso quiere crear la cartera que englobe Industria, Investigación y Tecnología.

Además según el informe europeo de Conocimiento para el Crecimiento la inversión en I+D supone un crecimiento del 25% al 50% en PIB de un país tecnificado. Y después de esto llegamos a España (2º:)

2º: Del 2001 al 2007 se incrementó paulatinamente los fondos de I+D. A partir del 2008 y hasta el 2010 se va a recortar los presupuestos profundamente, con esto de la crisis. También hay que destacar el modelo empresarial español que cree que invertir en I+D es tirar el dinero. De las 1000 empresas que más han invertido en la UE en I+D 21 son españolas. Aunque curiosamente solo una Telefónica representa el 44% de la inversión y eso que solo mete un 5% de sus beneficios en I+D. Además solo el 20% del total de inversión empresarial en España es de empresas españolas.

En fin he decidido traducir el editorial de Nature sobre este tema (no os agobiéis que el traductor de google ha hecho casi doto el trabajo):




REGRESO AL PRINCIPIO
España no debe utilizar la recesión como excusa para detener sus planes de impulso a su actividad científica.

En las últimas dos décadas España se ha transformando de un remanso de científicos en un jugador de prestigio internacional en el mundo de la investigación. Gran parte de ese progreso se ha producido desde que el Partido Socialista llegó al poder en 2004, que se comprometió a convertir a España en una economía de innovación (véase Nature 451, 1029, 2008).

Durante el primer mandato de los socialistas, por ejemplo, se duplicó el presupuesto para la ciencia hasta poco más de 8 mil millones (EE.UU. $ 12 millones de dólares), empujándolo por encima de 1,1% del producto interno bruto del país (PIB) y mucho más cerca de la media de la Unión Europea del 1,8% del PIB. El partido fue reelegido en 2008, que se comprometieron a reducir la burocracia e impulsar la financiación de la investigación con un objetivo del 2% del PIB. Casi de inmediato se creó el Ministerio de Ciencia e Innovación, liberando por fin a la ciencia de la competencia del Ministerio de Educación. Cristina Garmendia, una bióloga molecular que ha fundado varias empresas de biotecnología con éxito, fue nombrado como jefa del nuevo ministerio.




Cristina Garmendia (Ministerio de CeI)

Desde entonces, sin embargo, el impulso se ha perdido. Garmendia ha demostrado bastante inexperiencia política. Se tardó en construir un ministerio funcional, y no ha desarrollado la influencia política necesaria para convencer al gobierno de que cumpla su visión de la ciencia, ahora que lidia con la recesión mundial,

El gobierno ha reforzado su apoyo financiero a la incipiente biotecnología del país y a otras industrias de alta tecnología. Pero el borrador de su presupuesto para 2010, revelado en septiembre, propone un recorte del 45% a los fondos directos destinados a la investigación básica. La protesta de la comunidad de investigadores redujo el recorte a un 15%, y otro 2,8% extra para el Ministerio de Ciencia está previsto que surja durante los debates parlamentarios. Pero aún así sigue siendo un duro golpe para la base de investigadores del país.

Mientras tanto, el Gobierno está aún por redactar la tan anunciada ley de Ciencia. Que se suponía iba a crear una agencia independiente y a reformar el inflexible sistema nacional de contratación de investigadores, según el que profesores de universidad y científicos del Gobierno son empleados públicos con derecho automático a empleo hasta que se retiren. Las fechas para presentar la ley ante el Parlamento han sido fijadas y después retiradas, aparentemente debido a que una parte del Gobierno no quiere que los científicos queden excluídos de las normas que se aplican a otros empleados gubernamentales. Contratar nuevos investigadores sigue siendo un proceso lento y difícil, y es prácticamente imposible ofrecer un paquete salarial y unos fondos para la investigación que sean competitivos. El ministerio de Ciencia ahora dice que la ley, reformada, será llevada al Parlamento antes de finales de año, pero la comunidad científica está perdiendo su fe en que eso vaya a suceder.

En un el largo plazo, la industria será atendida de forma deficiente por la falta de desarrollo y sin mantener una base de investigación de base. España es poco prudente al casarse con la idea simplista y pasada de que un país puede vivir de las transferencias de conocimiento al mismo tiempo que debilita al generador de ese conocimiento. Esa no es la forma de responder a la crisis financiera.

España haría mucho mejor en emular los compromisos asumidos el mes pasado por otras dos naciones europeas, ya que también luchan con la recesión económica. En Alemania, un país rico con una economía casi estancada, el gobierno de centro-derecha está recortando el gasto público para 2010 en todas partes excepto la investigación y la educación, a la que se está dando enormes aumentos (ver Nature 462, 24, 2009). En Grecia, un país pobre con una economía en recesión, el gobierno de centro izquierda, dice de forma análoga reducción del gasto público para 2010 en todas partes excepto la investigación y la educación, a la que se está dando un modesto incremento. Los gobiernos de ambos países también planean eliminar algunos de los trámites burocráticos que restringe la investigación.

España disfrutó de una gran época de esplendor intelectual en el siglo XIX, conocido como la Edad de Plata. Hasta hace poco, los científicos españoles se mostraron optimistas de que estaban en camino a una segunda Edad de Plata. Ahora bromean con que España se dirige hacia una Edad de Bronce. Pero no se ríen.






Cartel de I+D +I (innovación)

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