25 feb. 2010

Los nuevos cohetes privados de EE UU preparan ya lanzamientos de prueba

La decisión de la Casa Blanca de que la NASA traspase al sector privado el transporte a la Estación Espacial Internacional (ISS) ahora que se van a jubilar los transbordadores, no se sustenta en estudios preliminares o declaraciones de intenciones, sino, en parte, en lanzadores nuevos cuyo desarrollo está ya muy avanzado. El Falcon 9, de la empresa SpaceX , un cohete capaz de colocar en órbita terrestre baja cargas de hasta 10 toneladas y media, está ya en fase de integración en la base espacial de Cabo Cañaveral (Florida) para realizar un lanzamiento de prueba. "Esperamos hacerlo en el plazo de uno a tres meses desde que acabemos la integración", afirma Brian Mosdell, director de las operaciones de lanzamiento de SpaceX en Florida, en un comunicado de la empresa. Después se realizaría un lanzamiento del nuevo cohete con la nave Dragon, un vehículo de carga apto para llevar suministros a la ISS.
Los planes de SpaceX son muy ambiciosos. Según sus responsables, la Dragon podría desarrollarse y convertirse en un vehículo tripulado en el que los astronautas de la NASA irían a la ISS, y eso tan pronto como 2014, explica Space.com. El programa Constellation de la NASA, descartado ahora por la Casa Blanca, contaba con poder hacer esos vuelos tripulados algo más tarde, si no se podía contar con fondos extraordinarios, e incluso en 2017, como pronto, según los expertos del Informe Augustine que evaluaron dicho programa. Sin embargo, la NASA, de momento, no tiene contratos firmados con ninguna empresa para construir naves tripuladas y sólo ha encargado a algunas empresas trabajos preliminares para ir avanzando hacia ese tipo de misiones.

La otra empresa que está diseñando un nuevo cohete para llevar cargas a la estación espacial es Orbital Sciences Corporation , que prepara el Taurus II. A finales del año pasado, se realizó con éxito un ensayo estático (no de vuelo) de motor de la segunda etapa (Castor) del cohete y el plan de Orbital es probar la primera etapa del mismo cuanto antes. El primer lanzamiento del Taurus II está fijado para 2011, para demostrar la capacidad del sistema de transporte de carga.

Orbital tiene un contrato con la NASA de 1.400 millones de euros para ocho misiones de abastecimiento de la ISS, mientras que el contrato con SpaceX, por 1.177 millones de euros, es para realizar 12 vuelos a la estación espacial.

Con la retirada de los transbordadores de la NASA (están previstas sólo cuatro misiones más antes de cancelar el programa), los suministros a la ISS dependerán de las naves de carga rusas Progress y de las ATV de la Agencia Europea del Espacio, hasta que entren en operación estos nuevos sistemas que está desarrollando el sector espacial estadounidense. En cuanto a los viajes de las tripulaciones, durante unos años dependerán íntegramente de las naves Soyuz rusas.

SpaceX considera que puede desarrollar naves para los astronautas garantizando todos los parámetros de seguridad exigidos y que la modificación esencial que habría que hacer en su nave Dragon sería añadir sistemas de escape para los astronautas en caso de emergencia durante el lanzamiento. "Confiamos en ser capaces de hacerlo con un coste de 14,7 millones de euros por plaza en la nave", mientras que en una Soyuz el precio es de 37,5 millones por persona, ha comentado a Space.com Elon Musk, cofundador de SpaceX.

SpaceX tuvo problemas con el cohete anterior de la serie, el pequeño Falcon 1, que falló tres veces en sus comienzos, pero después ha realizado lanzamientos sin problemas. En cuanto al más potente Falcon 9, es un cohete de 54,9 metros de altura y 3,6 de diámetro, y la empresa cuenta con desarrollar también una versión más potente, con dos propulsores añadidos, capaz de colocar hasta 32 toneladas en órbita baja.

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