18 may. 2010

La llave de la enzima de la inmortalidad

Sin la proteína TPP1 la enzima telomerasa no se puede unir al telómero y por tanto no es capaz de actuar. Aunque parezca mentira en un área tan estudiada que ha merecido el premio Nobel, esta llave de un mecanismo celular básico no se conocía hasta ahora, cuando la han descubierto científicos del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) liderados por María A. Blasco. Algunas de las estrategias actuales contra el cáncer se centran en impedir la acción de la telomerasa, una enzima que facilita que las células (incluidas las cancerosas) se multipliquen indefinidamente y sean inmortales. La telomerasa solo es efectiva cuando se une al telómero, la estructura que hay al final de los cromosomas y cuya función es proteger el material genético.


Los telómeros a su vez están protegidos por un grupo de seis proteínas y el nuevo estudio muestra que una de ellas, TPP1, es el elemento de unión entre la telomerasa y el telómero. En ausencia de TPP1 la telomerasa no es capaz de actuar porque no se asocia al telómero.

Para demostrarlo, las investigadoras Agueda M. Tejera y Martina Stagno, dirigidas por Blasco, crearon un ratón sin esta proteína en la células epiteliales. Este ratón presentó telómeros dañados y más cortos de lo habitual debido a que la telomerasa no hacía su función. Debido a esta alteración, las células madre de los ratones no eran capaces de regenerar tejidos y estos mostraban patologías degenerativas.

El descubrimiento de que TPP1 es imprescindible para la función rejuvenecedora de la telomerasa fue confirmado usando técnicas de reprogramación nuclear. La reprogramación nuclear consiste en crear células madre embrionarias a partir de células adultas (las denominadas induced pluripotent stem cells o iPS). Este proceso requiere el alargarmiento de los telómeros por la telomerasa. "Las células iPS deficientes en TPP1 no son capaces de alargar sus telómeros durante la reprogramación celular, al igual que ocurre en ausencia de telomerasa", apunta Rosa María Marión, investigadora del equipo. Según Blasco, que recibió recientemente, junto a José María Gatell, los Premios Fundación Lilly de Investigación Biomédica 2010, este descubrimiento, que se publica en Developmental Cell, "abre nuevas vías en el tratamiento del cáncer. Hasta ahora las terapias contra el cáncer buscan eliminar la telomerasa del tumor y este estudio demuestra que otra opción sería eliminar TPP1".

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