13 jul. 2010

Un estudio dice que el área del intelecto crece igual que durante la evolución humana.


Una vieja teoría biológica proponía que el desarrollo de un organismo imita los cambios de esa especie durante su historia evolutiva. Esta Ley de la Recapitulación, formulada en el siglo XIX por el zoólogo alemán Ernst Haeckel con el sencillo enunciado de "la ontogenia recapitula la filogenia", quedó obsoleta por demasiado simplista. Pero su aportación resurge de vez en cuando con hallazgos que rescatan parte de la visión haeckeliana. La última la ofrece un estudio de investigadores estadounidenses sobre el desarrollo cerebral humano.

Los científicos de la Universidad de Washington en San Luis andaban por un camino muy alejado de la evolución humana. Querían esclarecer cómo los alumbramientos prematuros afectan al desarrollo del cerebro de los bebés hacia la vida adulta, con el fin de combatir clínicamente esas limitaciones. "Pero teníamos pocos datos sobre el desarrollo cerebral normal", señala Terrie Inder, coautora del estudio.

Para vencer este impedimento, construyeron un atlas digital de los cerebros comparados de bebés y adultos. Así descubrieron que buena parte del córtex se expande el doble que otras regiones durante el crecimiento del cerebro. Según el director del trabajo, David Van Essen, se trata de las áreas donde reside "lo que nos hace humanos", y que "hicieron el cerebro humano mucho mayor que el de otros primates".

¿Por qué esta coincidencia? Van Essen teoriza que el crecimiento diferido del córtex permite a estas regiones madurar con la experiencia. Inder sugiere que el cerebro debe demorar su expansión para pasar por el canal del parto. Haeckel lo habría tenido más claro, y habría disfrutado leyendo el título del estudio que publica PNAS: Similares patrones de expansión cortical durante el desarrollo y la evolución humanas.

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