28 ago. 2010

Un sencillo implante permite recuperar la visión

La mejor manera de curar un ojo es dejar que lo haga él mismo. Esa es la filosofía de un nuevo tipo de córnea biosintética compuesta por agua y proteínas que permite que los ojos enfermos seregeneren.
Así lo ha demostrado un ensayo clínico financiado por el Gobierno sueco y publicado hoy en Science Translational Medicine. Han participado diez pacientes cuyas córneas, la capa de tejido transparente que protege el iris, tenían lesiones que les impedían ver correctamente, y tampoco podían llevar lentes de contacto para corregir su defecto. Dos años después del implante, sus ojos habían repoblado las córneas biosintéticas con células y nervios nuevos deforma natural. 

El trabajo busca una nueva opción para tratar a enfermos que necesiten un trasplante pero que no dispongan de donante. Según el estudio, hay unos diez millones de personas en todo el mundo que tienen sus lesiones sin tratar debido a esa escasez. En España, líder mundial en donaciones, el trasplante de córnea es el implante más común y se realizan unos 3.000 cada año.
"La posibilidad de tener un material que se pueda fabricar es muy positiva", explica Rafael Matesanz, coordinador de la Organización Nacional de Trasplantes. "Las córneas donadas no se pueden conservar durante mucho tiempo y la mayoría proceden de donantes de avanzada edad, por lo que muchas no son aptas".
Aunque los participantes no recuperaron tanta visión como otros que recibieron córneas naturales, llegaron a ver igual de bien con la ayuda de las lentes de contacto que no podían usar antes de la operación. 


"En vez de trasplantar una córnea natural humana, nosotros simplemente reproducimos el ambiente en el que ésta se desarrolla", explica aPúblico la investigadora de la Universidad de Ottawa May Griffith, que ha dirigido el trabajo. El éxito es aún preliminar. Deben realizarse otros dos estudios con más pacientes, lo que quiere decir que la aplicación clínica no comenzará hasta dentro de unos cinco años, detalla la experta.
Su idea es similar a la de otros equipos que han creado corazones, hígados y hasta pulmones en el laboratorio, aunque con un giro minimalista. Esos proyectos se basaron en un andamio natural que se obtiene tras limpiar un órgano real con detergentes hasta que queda sin una sola célula. Esa estructura se recubre después con nuevas células hasta que queda reconstruido.Griffith ha optado por juntar los ingredientes que componen una córnea y los ha mezclado en el laboratorio.
Las células de la córnea tienen una capacidad de regeneración ejemplar, pero cuando tiene nubes o deformaciones, el ojo no enfoca, ve doble e incluso puede quedar privado de la visión.

Griffith reprodujo el contenido de la capa celular exterior de la córnea, compuesta en su mayoría por agua y colágeno, un tejido ubicuo en el cuerpo humano. Este material biológico recubre partes de los músculos, refuerza los huesos y también forma la capa transparente que permite al ojo ver el mundo salvo en caso de lesión por una enfermedad congénita o una herida.En concreto, los pacientes de Griffith sufrían queratocono, una enfermedad poco común que deforma la córnea y dificulta la visión.

En busca de dinero

Griffith usó hongos de levadura modificados para llevar ADN humano que les permite fabricar colágeno. Lo mezcló con agua, lo purificó y depositó la solución en un molde. "El resultado es una estructura igual a una lente de contacto", explica Griffith.

Tras extirpar las córneas de los diez pacientes, el equipo de Griffith puso en su lugar esas lentillas, que no contenían ni una célula humana. En unos meses, el propio ojo comenzó a repoblar esa estructura con células epiteliales y, después, con nervios. A los dos años se habían recompuesto las dos capas superiores de la córnea. La tercera, menos expuesta, no se retiró. Los implantes no causaron rechazo y permitieron a los pacientes recobrar parte de la visión perdida.
Griffith se mudó desde Canadá a Suecia para realizar este trabajo, pues en su país no tenía financiación. Tras lograr apoyo del Gobierno sueco y de la Universidad de Linköping para el ensayo, el mismo equipo emprenderá en 2011 un nuevo ensayo con el doble de pacientes para confirmar los resultados. Griffith también colabora con la Universidad Miguel Hernández de Elche en implantes que regeneren las tres capas de la córnea.

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