2 oct. 2010

La luna tendrá que esperar.

ras meses de debates, críticas y presiones, en las que ha participado incluso el legendario astronauta lunar Neil Armstrong, el Congreso de EEUU ha dado el visto bueno al nuevo plan espacial del presidente Barack Obama, que cancela el programa de su predecesor Bush de regresar con astronautas a la Luna y pone el objetivo de la NASA más lejos: en un asteroide y en Marte. El documento parlamentario debe ser aún firmado por Obama, pero se da por hecho en EEUU que se cierra el programa Constellation, actualmente en desarrollo y con una inversión ya de más de 10.000 millones de dólares (unos 7.340 millones de euros), que era el eje del plan de Bush para la Luna y que estaba infrafinanciado.

El Congreso ha aprobado (304 votos a favor y 118 en contra) un presupuesto para la NASA de 58.000 millones de dólares (unos 42.500 millones de euros) en los próximos tres años y ha definido las prioridades de la agencia según informa The New York Times. El Senado aprobó el plan el pasado agosto.

La exploración espacial tripulada de la NASA debe dirigirse a objetivos más ambiciosos que la Luna, como un asteroide (al que se podría viajar hacia 2025) y Marte (en 2030). Para ello se encarga a la NASA que desarrolle un plan para un nuevo cohete pesado. "Este importante cambio de dirección no sólo nos ayudará a tomar un nuevo camino en el espacio, sino que también nos puede ayudar a actualizar las industrias y los puestos de trabajo del futuro, lo que será vital a largo plazo para el crecimiento económico", ha comentado Charles Bolden, director de la NASA, informa Reuters.

La investigación lunar, sin embargo, no se abandona en el programa no tripulado de la agencia estadounidense. La Lori Garver, ha dicho que "la ciencia y la exploración lunares están vivas y plena forma", informa Space.com.

El programa Constellation contemplaba el desarrollo y construcción de dos nuevos cohetes, uno ligero (Ares-I) y otro pesado (Ares-V), así como una cápsula Orión para astronautas. Esta última se salva ahora de la cancelación.

Contra la medida de liquidar el desarrollo de cohetes nuevos por parte de la NASA se han manifestado en los últimos meses varios astronautas, incluido Armstrong, pero otros expertos han expresado su apoyo. En el plan de Obama, la supresión del Ares I, destinado, entre otras cosas, a sustituir a los transbordadores espaciales, conlleva la utilización de nuevos cohetes desarrollados por empresas privadas, pero no estarán listos hasta dentro de unos cuatro años.

Pese a que el plan aclara la orientación que debe tomar el programa tripulado de la NASA, no soslaya el vacío que deja el fin del programa de los transbordadores, ahora alargado hasta el segundo semestre de 2011 hasta que estén listos los nuevos cohetes comerciales para viajar a la Estación Espacial Internacional (ISS), hacia 2014. Durante esos años, los astronautas estadounidenses, sin nave propia tendrán que viajar a la base orbital en los cohetes rusos Soyuz, pagando unos 50 millones de dólares (36,7 millones de euros) por plaza.

Un vuelo más del transbordador

En las decisiones de Congreso de EEUU acerca de las actividades de la NASA se incluye el mandato para realizar una misión más de los transbordadores, después de la próxima del Discovery y de la prevista para febrero, que hasta ahora se consideraba la última de estas naves espaciales. El plan ahora es realizar un vuelo más en la segunda mitad de 2011, para llevar suministros a la Estación Espacial Internacional (ISS). Sin embargo, la NASA no ha incluido aún ese vuelo en el plan de viajes a la ISS, acordado con los socios de la base orbital, la Agencia Europea del Espacio (ESA) y la Agencia Espacial Rusa (Roscosmos), dado que el plan del Congreso aún está pendiente de la firma de Obama.

Según el programa de vuelos, aprobado en una reunión de las tres agencias celebrada en Praga, el lanzamiento del Endeavour, se realizará el 27 de febrero para llevar a la ISS el detecto de rayos cósmicos AMS (Alpha Magnetic Spectrometer).

Poco antes partirá con destino a la ISS un cohete Ariane-5 con el camión de carga espacial europeo ATV-2 Julio Verne, que llevará más de dos toneladas de suministros a la base. Los rusos seguirán enviando sus naves Soyuz a la estación espacial.

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