23 oct. 2010

Monarquias vitalicias.

Parece un hecho comprobado que todos envejecemos... En el caso de los mandatarios, sobre todo los de cargos vitalicios ese echo es más un problema de estado a ocultar. Con la vejez llegan enfermedades y muchas veces la enfermedad, el cáncer. A medida que esos responsables se van muriendo tienen que ser sustituidos por otros cargos a veces también vitalicios pero siempre conlleva una transición. O del sistema o de un hijo quizás bastante menos aceptado públicamente que de pronto empieza a salir por la tele mucho más que lo que hacía antes. Estos regimenes aunque democráticos viven muchas veces en una censura protectora del monarca porque en el sistema se intenta aplicar censura que proteja al sistema. Con más éxito a veces, con menos por ejemplo en EEUU y Wikilicks. 

Puede que al descendiente, heredero, no le hayas visto jamás decir ni mu sobre política, pero desde que se casó se puso a tener hijas y salir más, mucho más por la tele ya hace sus comentarios reconciliadores y de estado, que intentan recordar yo soy este país, sin mí sería otra cosa. Y quizás si el mandatario comenzó esa enfermedad en el 2009, y puede que tenga unos 72 años pero aparente ya 80, quizás la sucesión sea para antes del 2013.


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