21 oct. 2010

Plata, agua y mercurio. La Luna cada vez más jugosa.


El impacto sobre la superficie lunar, provocado por un cohete de la NASA en octubre del año pasado, ha revelado que, bajo la superficie del cráter Cabeus, en el polo sur, hay un 5,6% de agua helada, y también otros elementos como hidróxido, monóxido de carbono, amoníaco, mercurio, magnesio, sodio y hasta la preciada plata.

La NASA lanzó el Satélite de Observación del Cráter Lunar, conocida como misión LCROSS, el 18 de junio del año pasado. Llevaba a bordo un cohete, el Centauro, que tres meses y medio después, el 9 de octubre, se estrellaba contra la Luna, generando una gran nube de más de más de 750 metros sde altura obre su superficie. Según el artículo que se publica en 'Science', se estima que fueron expulsados hacia el espacio entre 4.000 y 6.000 kilos de restos y vapor de agua.

A los cuatro minutos de la explosión, la sonda LCROSS atravesaba esa nube para recoger muestras, que durante un año han sido analizadas por varios grupos de investigación en Estados Unidos.
Los resultados del equipo de Anthony Colapetre, del Centro de Investigación Ames de la NASA, revelan que el impacto expulsó unos 155 kilos de vapor de agua y hielo, y estiman que un 5,6% de la masa total del interior del cráter Cabeus es agua helada. También encontraron hidrocarburos, sulfuro y dióxido de carbono.

Geología compleja

En la Universidad de Brown, otro equipo, dirigido por el geólogo Peter Schultz, ha analizado las características del cráter y los minerales que contiene, encontrando que la composición de la Luna es mucho más compleja de lo que se pensaba. Además de agua, también contiene compuestos como el amoniaco, el sodio y la plata.

Todos estos elementos combinados, les han dado pistas sobre el origen de estos minerales y el proceso por el cual acabaron los cráteres polares, que no han visto la luz del Sol en miles de millones de años.
Schultz cree que los elementos detectados llegaron a la Luna por impactos de cometas, asteroides y meteoritos a lo largo de su historia. Apunta que se fueron depositando por todas las parte del satélite terrestre, pero que después fueron liberados de la superficie por otros impactos menores o se calentaron con el Sol, lo que les dio energía suficiente para volar hasta alcanzar los polos, donde habrían quedado atrapados entre las sombras de los cráteres.

Además, mantiene la hipótesis de que la variedad de elementos volátiles implica que hay una especie de guerra constante entre lo que se acumula y lo que se pierde continuamente en la tenue atmósfera lunar. "Hay un equilibrio entre lo que llega y lo que se va, aunque creo que va ganando lo que está llegando", afirma el experto, que ha estado estudiando la Luna desde los años 60.

Publicado en Elmundo digital.

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