8 dic. 2009

¿De vacaciones al espacio?




Virgin Galactic, de la mano de su millonario propietario, sir Richard Branson, estrenará este lunes en el desierto californiano de Mojave la primera nave espacial comercial, ideada para aquellos que puedan pagar 125.000 libras esterlinas (unos 200.000 dólares) por un viaje al espacio exterior. El proyecto estará finalizado para el 2012, fecha en la que los 300 pasajeros que ya han comprado su billete irán al espacio. Sin embargo Fredrick Engstrom, director de lanzaderas de la ESA entre 1994 y 2001 y coautor de un artículo con ese título publicado recientemente en Space News, lamenta ofender a los soñadores. Pero, según él, vivir la experiencia de los astronautas sólo estará al alcance de un puñado de multimillonarios, al menos en un futuro cercano. "Estamos atrapados en un agujero gravitatorio y salir de él es muy complicado", afirma.


La física no perdona. Para colocar un objeto en órbita es necesario impulsarlo hasta los 28.000 kilómetros por hora la velocidad orbital y eso requiere una máquina descomunal, cantidades ingentes de combustible y, por lo tanto, mucho dinero. Si el año que viene la compañía estadounidense SpaceX prueba con éxito el cohete Falcon 9, en los próximos años será posible enviar a la órbita terrestre a seis personas por unos 100 millones de dólares (la mitad de lo que costaría ahora). Aún en ese caso, el precio del turismo espacial sería prohibitivo. De momento, sólo quien pueda pagar los 20 millones de euros que cobran los rusos por una plaza en las Soyuz podrá disfrutar de la verdadera aventura espacial.


Vendedores de sueños
Pese a las dificultades evidentes del negocio, varios turoperadores espaciales aseguran que ya han empezado a captar clientes ávidos de aventura. Dos ejemplos: Virgin Galactic planea llevar al espacio a sus primeros turistas en 2012 y la compañía española Galactic Suite asegura que ese mismo año abrirá un hotel en órbita.





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