28 oct. 2010

Obama avala una central de espejos en el desierto de California con la potencia de una nuclear - Es 20 veces mayor que las instalaciones españolas

Estados Unidos acaba de dar un salto de gigante en la promoción de las energías renovables, al otorgar la madrugada de ayer luz verde para la construcción de la que está considerada como la mayor planta termosolar del mundo. Será un megagranja de paneles parabólicos con una potencia instalada de 1.000 megavatios -la de un reactor nuclear- cuando empiece a operar en 2013, en el desierto de Mojave (California).

La inversión inicial de este proyecto se estima en 4.330 millones de euros y podrá suministrar electricidad a 300.000 hogares. Ken Salazar, secretario de Interior, afirmó que es la muestra de que EE UU quiere ser una potencia en este campo.

Con estas plantas, EE UU recuperará el liderazgo en termosolar que mantiene España. Con más de 400 megavatios instalados -serán el doble a principios de 2011- y con una central de investigación pública en Almería desde los años ochenta, España ha sido clave en la recuperación de esta tecnología, que languideció en los noventa.

La construcción de la megagranja solar empezará a final de año en Blythe, una zona desértica a 350 kilómetros de Los Ángeles. La obra permitirá generar 1.066 empleos. La compañía que está detrás del proyecto, la firma alemana Solar Millennium, dice que cuando esté terminada, se necesitarán 295 empleos con carácter permanente para hacerla funcionar. También participa Chevron Energy Solutions. Juntas presentaron los certificados en agosto de 2009. En julio pasado, Obama anunció la concesión de una garantía federal de unos 1.150 millones al grupo español Abengoa para construir en Arizona una planta de 250 megavatios.

En las centrales fotovoltaicas los paneles producen electricidad directamente. Las termosolares son centrales mucho mayores que concentran mediante espejos la radiación solar en un fluido. Este se calienta, va a un sistema que genera vapor de agua que a su vez mueve una turbina para generar electricidad.

Valerano Ruiz, presidente de la patronal Protermosolar, explicó que la justificación para hacer plantas tan grandes es que "el coste de producción baja conforme la planta es mayor". España, en cambio, mantiene un tope de 50 megavatios por planta para que las primas a las renovables no se disparen. En España aún supone menos del 1% de la electricidad. Ruiz afirma que la apuesta de EE UU demuestra que "la tecnología termosolar está aquí para quedarse" a pesar del extendido discurso contra las renovables.

La aprobación del proyecto de EE UU corría prisa, porque a final de año vencen las ayudas públicas previstas por el Departamento del Tesoro para la promoción de energía limpia. Apoyo, recogido en el paquete de estímulos económicos, que sirve para cubrir el 30% del coste total del proyecto. Se trata, de hecho, de la sexta granja solar autorizada en un mes, que se construirá en suelo público. Existe otra pendiente de recibir la luz verde.

Cuando las siete plantas operen a plena capacidad, juntas podrán generar hasta 2.800 megavatios de electricidad, suficientes para alimentar a dos millones de hogares. Las primeras granjas empezarán a suministrar electricidad a la red el año próximo. La industria lleva cinco años pidiendo permiso a las autoridades federales para instalar estas granjas en suelo público en el desierto.


A pesar de construirse en áreas desérticas, las organizaciones ambientales se oponen a proyectos como el de Blythe, por su impacto en la fauna. Unas de las condiciones impuestas por el Departamento de Interior es que los gestores de la planta solar faciliten fondos para preservar y reducir el impacto de la obra.

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