2 nov. 2010

El Instituto Valenciano de Infertilidad presenta mañana a un niño nacido gracias a una técnica destinada a seleccionar al óvulo fecundado más sano en tratamientos de reproducción asistida

 Esta noticia es especialmente interesante por las consecuencia tanto eugenésicas como de "fabricación" en serie. Fue publicada originalmente en ElPaís edición digital.

Uno de los retos aún pendientes en la fecundación asistida consiste en evitar los partos múltiples. Ante la dificultad de saber si los embriones saldrán adelante, en demasiadas ocasiones los centros de reproducción implantan dos óvulos fecundados, lo que da lugar a un exceso de partos de gemelos (un 30% de estos nacimientos son múltiples). La solución pasaría por saber de antemano que embrión saldrá adelante e implantar solo uno en el útero, una filosofía que resume el lema "un embrión, un bebé". Y en ello están volcados buena parte de los investigadores en medicina reproductiva. Uno de los últimos frutos de este esfuerzo es el denominado Embryoscope, un incubador que permite observar al embrión desde el momento de su fecundación in vitro hasta la transferencia al útero. Mañana, el Instituto Valenciano de Infertilidad (IVI), presentará a Juan, el primer bebé nacido en España gracias al uso de esta técnica.

El Embrioscope, diseñado por la empresa danesa Unisense, es un incubador convencional que incorpora dos aspectos novedosos. Un microscopio que recoge imágenes de los embriones cada media hora y un sensor de consumo de oxígeno que da información sobre su metabolismo. Todo ello ofrece información sobre la salud del embrión y ofrece datos a los especialistas para poder seleccionar el embrión ideal, y el mejor momento para trasferirlo a la madre.

Esta técnica combina los análisis convencionales de selección de embriones (la morfológica, basada en el aspecto a través del microscopio) con datos metabólicos relacionados con el consumo de oxígeno.
El futuro de la investigación sobre la salud de los embriones pretende ir más allá del Embryoscope. Hay trabajos que analizan de forma mucho más detallada el metabolismo a través del análisis de todo aquello que el embrión consume y expulsa en el medio de cultivo donde se desarrolla antes de ser trasferido. A través de esta información se pretende saber cuáles son los valores que indicarían cuándo un embrión está sano y cuándo no. De momento, no hay aplicaciones comerciales estandarizadas sobre esta nueva perspectiva, aunque varias empresas están metidas de lleno en ello, como Molecular Biomedics o Embryomics, participada por el IVI.

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