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14 ene 2011

Reclaman que la ONU configure un grupo de trabajo dedicado a «asuntos alienígenas». «Debemos estar preparados para lo peor», dicen

La revista "Philosophical Transactions", publicada por la sociedad científica británica, la Royal Society, advierte en su última edición de que los gobiernos del mundo deberían prepararse para un posible encuentro con una civilización extraterrestre que podría ser violenta. La publicación, que este mes dedica un número completo al tema de la vida extraterrestre, argumenta que si el proceso de evolución sigue en todo el universo patrones darwinistas, tal como ocurre en la Tierra, las formas de vida que contactarían con los seres humanos podrían "compartir su tendencia a la violencia y la explotación" de los recursos. 
 
Por ese motivo, los científicos reclaman que las Naciones Unidas (ONU) configuren un grupo de trabajo dedicado a "asuntos extraterrestres" con la capacidad de delinear un plan a seguir en caso de un contacto alienígena. "Debemos estar preparados para lo peor" en caso de coincidir con una civilización extraterrestre, alerta el profesor de paleobiología evolutiva en la Universidad de Cambridge Simon Conway Morris, quien considera que la vida biológica debe tener en todo el universo unas características similares a las de la Tierra. 
 
«Parecidos a nosotros»
 
Morris cree que si existen alienígenas inteligentes "serán parecidos a nosotros", algo que, "dada nuestra no muy gloriosa historia", debería "hacernos reflexionar". Por su parte, los profesores John Zarnecki, de la Open University, y Martin Dominik, de la Universidad de St Andrews, reclaman en el artículo que abre la revista un plan "responsable" dirigido por expertos y científicos que evite los "intereses de poder y el oportunismo" en caso de que los extraterrestres llegaran a nuestro planeta. La posible "falta de coordinación" que presumiblemente se daría en ese caso hipotético debe evitarse, según estos científicos, con la creación de un "marco general de trabajo" que surgiría de un "esfuerzo verdaderamente global gobernado por un grupo político con la suficiente legitimidad".

17 dic 2010

Un meteorito encontrado en Sudán en 2008 contiene aminoácidos esenciales y refuerza la teoría de que la vida pudo llegar a la Tierra en una lluvia de rocas

Un pequeño asteroide fue detectado en el espacio antes de impactar contra la Tierra el 7 de octubre de 2008. Los científicos encontraron los restos de la roca en el desierto de Nubia, en el norte de Sudán, en muy buenas condiciones. Las muestras, llamadas «Almahata Sitta» o «Estación Seis», por la parada de tren cercana a donde aparecieron, fueron recuperadas para su análisis en un estudio financiado por la NASA, pero los investigadores no sospechaban entonces lo que ahora han descubierto en ese pedazo de material inerte. Simplemente, porque la idea era «imposible». Al contrario de lo que se podía esperar, el meteorito contiene 19 tipos diferentes de aminoácidos, un elemento fundamental para la aparición de la vida tal y como la conocemos. El hallazgo, que ha sido publicado en la revista Meteoritics and Planetary Science, refuerza la idea de que la vida pudo llegar a la Tierra desde el espacio en un lluvia de meteoritos hace millones de años y fortalece la esperanza de que podamos encontrar un lugar donde no todo esté muerto más allá de la atmósfera terrestre.
 
Cuando Peter Jenniskens, del Istituto SETI para la búsqueda de vida extraterrestre (Mountain View) propuso a la NASA la búsqueda de aminoácidos en los restos ricos en carbono de este asteroide, denominado 2008 TC3, las expectativas de éxito eran prácticamente nulas. El meteorito se formó tras la violenta colisión de dos asteroides, por lo que era lógico pensar que el choque había destruido cualquier posibilidad de hallarlos. «El choque calentó la roca a más de 2.000 grados Fahrenheit, lo suficiente para que todas las moléculas complejas como los aminoácidos fueran destruidas. Sin embargo, las encontramos», afirma Daniel Glavin, del centro espacial Goddard de la NASA. 
 
Origen de la vida
 
Los sensibles equipos científicos hallaron pequeñas cantidades de 19 aminoácidos diferentes en la muestra. Además, confirmaron que no provenían de una contaminación en la Tierra, ya que la forma en la que fueron creados es completamente diferente a cómo se organiza la vida en nuestro planeta. Tiene sus propias reglas. Lo que no está tan claro es cómo y cuándo se formaron. Es difícil pensar que llegaron de uno de los asteroides que colisionaron, por las altas condiciones de energía asociadas al impacto, así que los científicos creen que quizás exista un método alternativo para crear aminoácidos en el espacio, que implica las reacciones de gases cuando un asteroide muy caliente se enfría.
 
Los aminoácidos se utilizan para fabricar proteínas, la «bestia de carga» molecular de la vida, que se utiliza para todo, desde estructuras como el pelo a las enzimas. Como las letras del alfabeto se disponen en combinaciones ilimitadas para hacer palabras, la vida utiliza 20 aminoácidos diferentes para construir millones de proteínas distintas. No es la primera vez que algo semejante ha aparecido en un meteorito. Anteriormente, científicos del centro Goddard de Astrobiología habían encontrado aminoácidos en las muestras del cometa Wild-2 y en varios meteoritos ricos en carbono. Los científicos creen que este tipo de descubrimientos aumenta las posibilidades de encontrar vida en el Universo y refuerza la teoría de que el origen de la vida llegó a la Tierra en una lluvia de rocas desde el espacio

11 dic 2010

Discutido y polémico

Hace unos días la NASA probocó una tormenta de cuchicheos y suposiciones, ahora es además un descubrimiento en entredicho.

Una bacteria atípica acaba de desatar uno de los mayores revuelos científicos del año. Hace una semana, la NASA anunciaba haber descubierto un organismo que desafiaba un gran dogma de la vida en la Tierra: era capaz de sustituir el fósforo, un compuesto esencial, por el arsénico, un veneno que causa cáncer en seres humanos. 

El hallazgo "cambiará los libros de texto y ampliará los márgenes de la búsqueda de vida más allá de la Tierra", aventuraba la NASA en un comunicado. La agencia espacial citaba un estudio en Science en el que su colaboradora Felisa Wolfe-Simon demostraba que la bacteria usaba arsénico para construir su ADN y abastecerse de energía. Otra vida era ahora posible.

El trabajo ha sido recibido con una oleada de críticas por científicos ajenos al estudio, que han publicado varios análisis del estudio en blogs y medios de comunicación estadounidenses. Señalan que el arsénico encontrado en el ADN de las bacterias, rescatadas del lago salado Mono, en California, donde abunda el arsénico, es contaminación. Critican que los autores no hayan realizado análisis de pureza rutinarios para descartar esta posibilidad. "Si un estudiante de doctorado me hubiese presentado estos datos en una reunión le hubiera mandado de vuelta al laboratorio", decía en su blog la microbióloga de la Universidad de Columbia Británica (Canadá) Rosie Redfield, experta en ADN microbiano y cabecilla de la revuelta contra el estudio. Su blog recibió 40.000 visitas en tres días, según Wired, y a él se sumaron otras voces críticas desde importantes universidades como Harvard. 

Un portavoz de la NASA salió al paso diciendo que sus investigadores no contestarían a comentarios de otros expertos, sino sólo a artículos publicados en revistas científicas, lo que acabó por incendiar una discusión que avanza mucho más rápido que por los canales clásicos de la ciencia (revistas y congresos). 

Redfield ya tiene lista una carta formal para Science en la que aporta nuevos cálculos que indican que las bacterias amantes del arsénico tenían en realidad suficientes cantidades de fósforo residual como para seguir vivas.

Abiertos al debate

Los autores del estudio defienden la validez de su trabajo, pero no responden a preguntas sobre la supuesta contaminación. "Estamos abiertos al debate", asegura Wolfe-Simon a este diario en un correo electrónico en el que también echa balones fuera. "Nuestro estudio fue meticulosamente revisado y aceptado en Science".
Un portavoz de la revista, cuyos expertos independientes analizan cada artículo antes de su aparición, explica que están a la espera de "conocer la respuesta formal de los autores" en las páginas de la publicación. También han hecho público el estudio, que normalmente sólo está disponible a suscriptores, para que cualquiera pueda juzgarlo y enviar cartas de protesta. Después de todo el proceso, el artículo permanecerá vigente o será retirado por la revista si considera que hay fallos.

"Excepto que hayan falseado los datos, el trabajo me parece convincente", explica Ricardo Amils, investigador de la Universidad Autónoma de Madrid y del Centro de Astrobiología, colaborador de la NASA y experto en las bacterias de Río Tinto (Huelva), un ecosistema similar al de Marte. "Retirarán el trabajo en dos meses", opina Francisco Rodríguez-Valera, catedrático de microbiología de la Universidad Miguel Hernández (UMH) y experto en bacterias de zonas salinas como el lago Mono. "Lo más grave es que haya un revisor en Science que ha pasado este artículo", señala. Pepa Antón, otra microbióloga de la UMH, también tiene dudas: "Presentan datos contundentes, pero seguramente tendrán que repetir el estudio".

2 dic 2010

La NASA y el arsénico.

¿Mi gozo en un pozo? La verdad esque es decepcionante las ruedas de prensa de la NASA, esta vez, quizás por la espectación en los medios se pensaba en una noticia algo más trascendente. Aunque es interesante y condicionará, posiblemente, la búsqueda de vida fuera de nuestro planeta, la verdad que se nos queda un gusto amargo en la boca.

Los científicos de la NASA han encontrado en un lago de California bacterias que viven en arsénico, un descubrimiento que impactará en la búsqueda de formas de vida extraterrestre, según informa hoy la revista Science.

El hallazgo, que será presentado en una rueda de prensa hoy por la NASA, viene precedido de intensas especulaciones de los blogs tecnológicos, como Gawker y PC World, que hablaban estos días de la posibilidad de que la agencia estadounidense anunciara este jueves que había hallado vida en el espacio exterior.

El principal factor que desató estas especulaciones, que corrieron como la pólvora por Internet, fue la convocatoria de la rueda de prensa en la que la NASA anunciaba "un hallazgo astrobiológico" que tendría un impacto en la búsqueda de vida extraterrestre.

Finalmente, el hallazgo, aunque no histórico, sí provocará cambios en esta actividad de la NASA, que hasta ahora sólo ha buscado vida en planetas que contenían los elementos que creía podían acogerla.

Las formas de vida hasta ahora conocidas se componen principalmente de seis elementos: carbono, hidrógeno, nitrógeno, oxígeno, azufre y fósforo, indica el estudio dirigido por Felisa Wolfe Simon del Instituto de Astrobiología de la NASA en Menlo Park, California.

"Aunque estos seis elementos conforman los ácidos nucleicos, las proteínas y los lípidos y, por tanto, la mayor parte de la materia viva, es posible, teóricamente, que algunos otros elementos de la tabla periódica puedan cumplir las mismas funciones", indica el artículo.

Los investigadores hallaron en las aguas tóxicas y salobres del Lago Mono, en California, una bacteria de la familia Halomonadaceae que puede sustituir completamente el fósforo con arsénico al punto de incorporar este elemento a su ácido desoxirribonucleico (ADN).

Los científicos de la NASA explican que esto abre la posibilidad de que existan formas de vida en otros planetas que no tienen fósforo en la atmósfera.

El arsénico es sumamente tóxico para los organismos vivos -al menos los conocidos hasta ahora- porque trastorna los procesos metabólicos aunque, desde el punto de vista químico, se comporta de manera similar al fosfato.

Los científicos ya habían encontrado antes otros organismos que podían alterar químicamente el arsénico y estos organismos se han vinculado con el envenenamiento del agua subterránea en Bangladesh y otras partes de Asia donde la población ha recurrido al agua de pozos o manantiales para evitar el cólera.

Los investigadores de la agencia espacial cultivaron la bacteria, que crece y se multiplica cómodamente en el medio tóxico, en platos petri en los que se reemplazó gradualmente la sal de fosfato por arsénico.

El proceso continuó hasta que las bacterias crecieron sin necesidad de fosfato, un elemento esencial en la construcción de varias macromoléculas presentes en todas las células, incluidos los ácidos nucleicos.

Los científicos usaron trazadores de radio para seguir muy de cerca la senda del arsénico en la bacteria, desde la ingestión del químico hasta su incorporación en varios componentes celulares.

Y así determinaron que el arsénico había reemplazado completamente al fósforo en las moléculas de la bacteria hasta su ADN mismo.

"La forma en que el arsénico se introduce en la estructura de las biomoléculas no está clara, y no conocemos los mecanismos por los cuales operan tales moléculas", señalaron los investigadores.

"El trueque de uno de los elementos biológicos mayores puede tener -concluyen- un significado evolutivo y geoquímico profundo".

Los astrónomos analizaron la «firma» química de la súper Tierra a su paso por delante de su estrella

A pocas horas de la discutida y esperada noticia de la NASA seguimos nos noticias (esperemos que de menos calado) de astronomía y vida en el espacio. ¿Porqué esperemos? La NASA ávida de presupuesto y notoriedad no es la primera vez que intenta un efecto mediático de este tipo. Esperemos que esta vez cumpla con las expectativas o le ocurrirá lo que al pastor que decía que viene el lobo.

Un equipo internacional de investigadores liderado por expertos de la Universidad de Cambridge anunciaba en diciembre del pasado año el hallazgo de un nuevo planeta extrasolar bautizado como GJ 1214b, situado muy cerca, a tan sólo 40 años luz. La nueva súper Tierra -tiene seis veces la masa de nuestro planeta- llamó de inmediato la atención de la comunidad científica por sus inusuales características. El planeta parecía tener una atmósfera de 200 kilómetros de grosor a su alrededor, con una temperatura infernal de 200 grados en su superficie. Unas condiciones que descartaban la vida tal y como la conocemos, pero que podrían permitir una química compleja. Un año después, otro equipo de investigadores ha publicado en Nature -la misma revista que hizo públicos los primeros hallazgos-, un análisis exhaustivo de la atmósfera de GJ 1214b. No sólo confirman que esa atmósfera existe, sino que la describen con todo detalle. Nunca antes se había logrado analizar el ambiente de uno de estos gigantes. 
GJ 1214b fue descubierto en 2009 utilizando el instrumento HARPS del telescopio de 3,6 metros del Observatorio Europeo Austral (ESO, por sus siglas en inglés) en Chile. El exoplaneta tiene un radio 2,6 veces más grande que el de la Tierra y una masa 6,5 veces mayor. Su estrella, situada en la constelación de Ophiuchus, es débil, pero también pequeña, lo que significa que el tamaño del planeta es grande en comparación con el disco estelar, por lo que es relativamente fácil de estudiar. El planeta orbita su estrella una vez cada 38 horas a una distancia de solo 2 millones de kilómetros, cerca de 70 veces más cerca que la distancia que separa la Tierra del Sol. 
¿Cubierto de vapor?
Para estudiar la atmósfera, el equipo observó la luz proveniente de la estrella cuando el planeta pasa frente a ella. Antes de las nuevas observaciones, los astrónomos habían sugerido tres ambientes posibles para GJ 1214b. La primera e integrante posibilidad contemplaba que el planeta estuviera cubierto por agua, que, dada la proximidad a su estrella, estaría en forma de vapor. La segunda, que este mundo rocoso tuviera una atmósfera compuesta principalmente de hidrógeno, pero con nubes altas o nieblas que oscurecen el panorama. La tercera opción era que el exoplaneta se comportara como un mini Neptuno, con un pequeño núcleo rocoso y una atmósfera profundamente rica en hidrógeno. 
Las nuevas medidas no muestran los signos indicadores de hidrógeno, por lo que los científicos descartan la tercera opción. Por lo tanto, o el ambiente es rico en vapor o está cubierto de nubes o nieblas similares a las observadas en las atmósferas de Venus y Titán, que ocultan la firma de hidrógeno. 
«A pesar de que no se puede decir todavía de qué está compuesta esta atmósfera exactamente, es un emocionante paso adelante poder reducir el número de opciones entre lleno de vapor o brumoso», afirma Jacob Bean, investigador del Centro Harvard-Smithsonian de Astrofísica y responsable del estudio. La distinción que aclare finalmente cómo es la atmósfera de este mundo llegará de la mano de observaciones de telescopios espaciales a longitudes de onda más largas.

1 dic 2010

LA NASA DARÁ MAÑANA UN COMUNICADO "ÚNICO" SOBRE VIDA ALIENIGENA

 Según el ABC:

Revelan que el descubrimiento puede tener importantes consecuencias en la búsqueda de vida extraterrestre 

Algo grande parece estar cociéndose en los hornos de la NASA. La agencia espacial norteamericana, en efecto, ha convocado para mañana en su sede de Washington una rueda de prensa con la intención de "discutir un hallazgo en astrobiología que tendrá un gran impacto en la búsqueda de pruebas de vida extraterrestre". "La astrobiología -aclara la convocatoria- es el estudio del origen, evolución, distribución y futuro de la vida en el universo".
 
A la rueda de prensa asistirán, en calidad de expertos, un brillante ramillete de científicos cuyas especialidades han sido, precisamente, las que hacen suponer que el anuncio del jueves no se cuenta entre los "habituales".
 
Entre ellos, Pamela Conrad, geobióloga y principal autora, en 2009, de un estudio sobre geología y vida en Marte; James Elser, profesor de la Universidad Estatal de Arizona, miembro de un programa de la NASA que intenta averiguar las condiciones químicas de los ambientes (y no sólo de los basados en oxígeno y carbono) en los que la vida podría existir: Felisa Wolfe-Simon, una oceanógrafa cuyos trabajos se centran en la posibilidad de fotosíntesis basada en el arsénico; y Steven Benner, biólogo del Jet Propulsion Laboratory que forma parte del equipo de científicos que estudian Titán (la mayor luna de Saturno), bajo la perspectiva de que su química se parece extraordinariamente a la de la Tierra primitiva.
 
La nota no revela más detalles, pero ha sido más que suficiente para desatar toda clase de especulaciones. Titán, como se sabe, es el único mundo del Sistema Solar (excepto la Tierra) en el que existen grandes extensiones líquidas. Enormes lagos que no están hechos de agua, sino de metano, pero que hacen que los científicos se pregunten obsesivamente sobre la posibilidad de que allí esté floreciendo algún tipo de vida basada en principios diferentes a los que se dan en la Tierra. El evento de la NASA, por último, coincide con el desembargo el mismo jueves, por parte de la revista Science, de un artículo sobre organismos capaces de sobrevivir en arsénico, uno de los compuestos químicos más tóxicos que se conocen para "nuestra" forma de vida". La autora principal de ese estudio es, precisamente, la antes citada Felisa Wolfe-Simon.
 
Sobrevivir en arsénico
Con estas premisas, algunos opinan que no sería de extrañar que la NASA anunciara mañana la detección en Titán de alguna clase de organismo o bacteria capaz de (por ejemplo) crecer y sobrevivir a base de arsénico. O el hallazgo de evidencias químicas de alguna otra clase de vida en la misteriosa luna de Saturno.
Otros, por el contrario, se muestran más escépticos y creen que se trata de una convocatoria completamente normal y destinada, como en tantas otras ocasiones, a aclarar los conceptos del citado artículo de Science, que como se ha dicho trata de la posibilidad de vida basada en el arsénico.
 
Sea lo que sea, solo faltan unas horas para saber si las especulaciones son, o no, ciertas. Mañana, la respuesta.

27 nov 2010

Primera atmósfera de oxígeno constatada fuera de la Tierra

La nave espacial Cassini de la NASA ha detectado una atmósfera muy tenue, que puede considerarse exosfera, infundida con oxígeno y dióxido de carbono alrededor de Rhea, la luna helada de Saturno. Esta es la primera vez que una nave espacial ha capturado directamente las moléculas de una atmósfera de oxígeno - aunque muy delgada - en un mundo aparte de la Tierra. 

   El oxígeno parece surgir cuando el campo magnético de Saturno rota sobre Rhea. Las partículas energéticas atrapadas en el campo magnético del planeta salpican la superficie de agua helada de esta luna. Estas causan las reacciones químicas que descomponen la superficie y liberan oxígeno. La fuente de dióxido de carbono es menos cierta. 

   El oxígeno en la superficie de Rhea se estima en cerca de 5.000 millones de veces menos denso que lo que tenemos en la Tierra. Pero los nuevos resultados muestran que la descomposición superficial podría contribuir a la generación de abundantes moléculas de oxígeno, que conducen a densidades aproximadamente 100 veces mayores que las existentes en las exosferas de la luna terrestre o Mercurio. La formación de oxígeno y dióxido de carbono podría probablemente determinar la química de las superficies de muchos cuerpos helados en el universo.
   "Los nuevos resultados sugieren que esta compleja química activa que implica el oxígeno puede ser bastante común en todo el sistema solar e incluso en nuestro universo", dijo el científico del equipo de Cassini Ben Teolis, adscrito al Southwest Research Institute en San Antonio. "Esta química podría ser un prerrequisito para la vida. Todos los datos de la Cassini indican que Rhea es demasiado fría y carente de la necesaria agua líquida para la vida tal como la conocemos", matizó 
   La liberación de oxígeno a través de la irradiación de la superficie podría ayudar a generar condiciones favorables para la vida en un cuerpo helado que no sea Rhea y que tenga agua líquida bajo la superficie, dijo Teolis. Si el oxígeno y el dióxido de carbono de la superficie de alguna manera pudieran transportarse hasta un océano bajo la superficie, proporcionarían un ambiente mucho más acogedor para formas de vida más complejas. Los científicos están interesados en investigar si la vida es posible en las lunas de hielo con un océano en el subsuelo, aunque aún no la han detectado. 

   La tenue atmósfera con oxígeno y dióxido de carbono hace que Rhea, la segunda luna más grande de Saturno, sea única en su sistema. Titán tiene una densa atmósfera de nitrógeno y metano, pero muy poco dióxido de carbono y oxígeno. 

   "Rhea está resultando ser mucho más interesante de lo que habíamos imaginado", dijo Linda Spilker, científico del proyecto Cassini en el Jet Propulsion Laboratory de la NASA, en Pasadena, California. "El hallazgo de Cassini pone de relieve la rica diversidad de las lunas de Saturno, y nos da pistas sobre cómo que se formaron y evolucionaron", dijo.
   Los científicos habían sospechado que en Rhea podría haber una fina atmósfera con oxígeno y dióxido de carbono, basada en observaciones a distancia de las lunas heladas de Júpiter por la sonda Galileo de la NASA y el Telescopio Espacial Hubble. 

   En el nuevo estudio, los científicos combinaron datos de los espectómetros de iones y masa neutra y del de plasma a bordo de Cassini durante los sobrevuelos del 26 de noviembre de 2005, 30 de agosto de 2007, y 2 de marzo de 2010. El espectrómetro de ion y masa neutra constató una densidad máxima de oxígeno de alrededor de 50.000 millones de moléculas por metro cúbico. Se detectaron densidades pico de dióxido de carbono de alrededor de 20.000 millones de moléculas por metro cúbico. El espectrómetro de plasma vio firmas claras de corrientes de de iones positivos y negativos, con masas que correspondían a los iones de oxígeno y dióxido de carbono. 

   El dióxido de carbono puede ser el resultado del "hielo seco" atrapado en la nebulosa solar primordial, como pasa con los cometas, o puede ser debido a la irradiación de procesos similares que operan en las moléculas orgánicas atrapadas en el hielo de agua de Rea. El dióxido de carbono también puede provenir de materiales ricos en carbono depositado por pequeños meteoritos que bombardearon la superficie de Rhea.

29 oct 2010

Uno de cada cuatro 'soles' puede albergar planetas habitables como la Tierra

Cerca del 25% de las estrellas parecidas al sol podrían tener planetas del tamaño de la Tierra. Así lo aseguran los astrónomos Andrew Howard y Geoffrey Marcy. de la Universidad de Berkeley (California) en un trabajo publicado en la revista Science.

Para llegar a esta conclusión Howard y Marcy centraron sus observaciones en 166 estrellas del tipo G (amarillas como el Sol) y del tipo K (enanas rojas), que están a unos 80 años luz de la Tierra.
Hacia allí dirigieron, durante cinco años, el Telescopio Keck de 10 metros de diámetro, instalado en Hawai, con objeto de determinar el número, la masa y la distancia orbital entre los exoplanetas y sus astros. Y detectaron un creciente número de planetas de los llamados super-tierras porque tienen entre tres y 10 masas terrestres.

Sus porcentajes fueron asombrosos: de los otros soles de la Vía Látea, en torno al 1% tiene planetas como Júpiter, un 6% como Neptuno y un 12% supertierras. Según Howard, "si se extrapolan estas cifras a los planetas como la Tierra, podemos predecir que hay un 23% de su tamaño". Es, aseguran, la primera estimación basada en medidas reales sobre supertierras y neptunos. Las anteriores se basaban en datos de exoplanetas mucho mayores como Júpiter y Saturno, por lo que eran menos precisas. "Estas nuevas técnicas van a permitir, en la próxima década, encontrar Tierras sin tener que mirar muy lejos", afirma el astrónomo americano.

Como sus observaciones se centraron en exoplanetas con un periodo orbital de menos de 50 días, los investigadores creen que el porcentaje de Tierras en una zona más alejada de las estrellas, e incluso quizás habitable, podría ser aún mayor. Sería la distancia adecuada para que hubiera agua líquida.
El estudio de Berkeley contradice los modelos actuales sobre la formación de los planetas, dado que los investigadores los han encontrado en una región donde se predecía que no habría ninguno.

Solamente 22 de las estrellas que observaron tenían planetas perceptibles (33 en total) dentro de esta gama de masas y de distancias orbitales. Según señalan Howard y Marcy, que es un miembro de la misión Kepler de la NASA, en la que también se buscan exoplanetas en 156.000 estrellas, el Kepler podrá detectar "entre 120 y 260 posibles mundos terrestres" en los próximos años orbitando en torno a cerca de 10.0000 estrellas enanas con periodos orbitales de 50 días.

"Ahora hemos hecho una primera estimación y el número de Tierras podría ser de un 12% en lugar de un 23%, pero lo que es seguro es que no será del 1%", asegura Howard. En total, el equipo detectó 45 planetas alrededor de 32 estrellas, si bien 12 de ellos necesitan ser confirmados por otras técnicas adicionales para que la cuenta sea científicamente correcta.

8 oct 2010

¿Es realmente posible un contacto con otra civilización? El descubrimiento del planeta Gliese 581g reabre la polémica cuestión

La incesante y sistemática búsqueda de planetas similares a la Tierra y, por lo tanto, capaces de albergar vida, pone (de nuevo) sobre el tapete la inquietante cuestión de un hipotético contacto con extraterrestres, seres inteligentes que vivirían en regiones alejadas del universo. Ahora bien, ¿es realmente posible ese tipo de contacto? Y si lo es ¿cómo se produciría y qué implicaciones tendría para nosotros? El reciente descubrimiento de Gliese 581g, un planeta a "sólo" veinte años luz de distancia y que tiene, por ahora, más posibilidades que ningún otro conocido de ser apto para la vida, ha reabierto esta polémica cuestión, que hoy por hoy está en la frontera misma entre la Ciencia y la ciencia ficción.



A esta nueva oleada de expectación ha contribuido (¿simple casualidad o prueba?) la "señal" luminosa descubierta hace dos años por el prestigioso astrónomo australiano y miembro del programa SETI Ragbir Bhathal en la misma región de espacio que ocupa el planeta recién descubierto. Una señal que, además, fue captada mucho antes de que se supiera que allí, alrededor de la enana roja Gliese 581 existen, efectivamente, planetas "potencialmente habitables".
 
Pero veamos. Supongamos que, efectivamente, el pulso luminoso registrado por Bhathal en diciembre de 2008 fuera emitido por una civilización extraterrestre. ¿Cómo sería un contacto con ella? Veinte años luz, que es la distancia que nos separa de esos hipotéticos vecinos, es un recorrido que, a pesar de resultarnos inalcanzable, es realmente muy pequeño si se compara con el tamaño del universo, que los últimos cálculos cifran en 13.700 millones de años luz. Un año luz equivale a 9,6 billones de km., y se llama así porque un año es, precisamente, el tiempo que tarda un rayo de luz en recorrer esa distancia, a razón de 300.000 km por segundo. Si quisiéramos expresar el tamaño del universo en km. la cifra tendría kilómetros de longitud.
 
Respuesta en 20 años
 
Por lo tanto, la señal captada en la Tierra por Bhathal en 2008 partió de las proximidades de Gliese 581 veinte años antes de esa fecha, pongamos que en diciembre de 1988. Desde entonces, la señal ha estado viajando por el espacio (a 300.000 km. por segundo), para cubrir la inmensa distancia (20 años luz = 192 billones de km) hasta alcanzar los instrumentos de medición del científico australiano.
 
Vayamos ahora un poco más allá y supongamos que la señal fuera, efectivamente, una especie de "hola" lanzado al espacio por seres inteligentes. Nuestra contestación a ese "saludo", suponiendo que fuera emitida inmediatamente después de recibirlo, tardaría, pues, otros veinte años en llegar a Gliese581. ¿Se imaginan una conversación en esos términos, con cada mensaje separado por un mínimo de cuarenta años (veinte de ida y veinte de vuelta) de su respuesta?
 
Para hacernos una idea de las escalas de las que estamos hablando, baste decir que todo nuestro Sistema Solar (desde el Sol hasta Plutón), apenas si mide unos minutos luz (algo más de 6.000 millones de km.). Un simple suspiro incluso si lo comparamos con la distancia que nos separa de nuestra vecina más inmediata, Alfa Centauri, la estrella más próxima a nosotros, que es de unos 4 años luz (38,4 billones de km.). Gliese 581g está cinco veces más lejos.
 
Aún más lejos
 
La cosa, por supuesto, puede complicarse todavía mucho más si ponemos el punto de mira en algún punto más alejado que Gliese 581g. Baste con pensar, por ejemplo, que la distancia de nuestro Sol hasta el centro de la galaxia en que vivimos, la Vía Láctea, es de unos 28.000 años luz. O que la distancia de la Vía Láctea a la galaxia más cercana, Andrómeda, es de unos dos millones de años luz, lo que significa que cuando la observamos, la vemos como era en un tiempo en que el ser humano se parecía más a un mono que a un hombre... Y existen miles de millones de galaxias, hasta los límites mismos de nuestro universo. Las más alejadas que se han visto hasta ahora están a distancias inconmensurables, a más de 13.000 millones de años luz de nosotros.
 
Con nuestra tecnología, pues, sería del todo imposible mantener un contacto estable con cualquier civilización extraterrestre, incluso si ésta viviera en un lugar tan "cercano" como es Gliese 581g. Por no hablar de la posibilidad de viajar físicamente hasta allí. Por ahora, las naves humanas que más lejos han llegado son las sondas Pioneer 10 y 11, lanzadas a principios de los setenta y que hoy, cuatro décadas más tarde, apenas si están saliendo del Sistema Solar. A la velocidad de la que son capaces nuestras naves, se tardarían decenas de miles de años en alcanzar Gliese 581G, y muchos millones de años si pretendiéramos el modesto objetivo de llegar, por ejemplo, hasta la región central de nuestra proia galaxia.
 
Civilización más avanzada
 
Lo que nos lleva a pensar que, si a pesar de todo el contacto se produjera, sería con una civilización muchísimo más avanzada que la nuestra y capaz, por lo tanto de sortear o minimizar los problemas planteados por las inmensas distancias a cubrir. Hace apenas un par de meses, el físico británico Stephen Hawking nos alertaba sobre esa posibilidad: probablemente no saldríamos bien parados de un encuentro con una civilización tan avanzada. A pesar de lo cual se están realizando ingentes esfuerzos para buscar "nuevas tierras" capaces de albergar vida.
 
Al ritmo actual de las investigaciones, y con nuestros mejores instrumentos "peinando" sistemáticamente el cielo y analizando, una por una, cientos de miles de estrellas próximas, todo hace preveer que en los próximos años se encontrarán no uno, sino posiblemente decenas de mundos parecidos al nuestro. Y que, por qué no, en alguno de esos mundos se habrá producido, como sucedió en la Tierra, el milagro de la vida. Si hay alguien ahí fuera, lo encontraremos. Es sólo una cuestión de tiempo. Nadie sabe bien qué es lo que sucederá después. Lo que sí parece seguro es que cambiará nuestra Historia para siempre.
 
Fuente periódico digital abc.

3 oct 2010

¿Señales de una forma de vida inteligente?

 Cuando aún resuenan en los medios de comunicación de todo el mundo los ecos del hallazgo de Gliese 581g, que podría ser el primer planeta habitable descubierto por el hombre, el prestigioso astrónomo australiano y miembro del programa SETI Ragbir Bhathal pone sobre el tapete un inquietante trabajo dirigido por él hace dos años: la recepción de un misterioso y único pulso de luz, captado por él en persona y procedente de la misma región de espacio, a 20 años luz de distancia, en la que se ha encontrado el nuevo planeta. ¿Simple casualidad o una señal enviada por seres inteligentes? El debate, una vez más, está servido.
 
Tal y como recoge la edición on line del diario británico Daily Mail, el doctor Ragbir Bhathal, investigador de la Universidad de Western Sydney, registró en diciembre de 2008 una extraña señal procedente del espacio. 
 
Difícil de explicar por causas naturales, aquél único pulso luminoso fue captado en los alrededores de Gliese 581 mucho antes de que se supiera que la estrella tenía en su órbita planetas "potencialmente habitables". 
 
"Siempre que hay una noche clara -dijo Bhathal entonces- subo al observatorio y me doy una vuelta por varios objetos celestes. Fue mirando a uno de esos objetos como encontré la señal. Encontramos un pulso muy largo, del tipo del que emitiría un laser, que es justo el tipo de cosas que andamos buscando".
 
Intrigado por su hallazgo, Bhathal siguió escrutando durante meses los alrededores de Gliese 581 en busca de una repetición de la misteriosa señal. Pero no consiguió volver a captarla. Tal fue su conmoción al recibir aquél único pulso de luz que sobre el registro en papel de aquél día y junto al pico de la enigmática señal, el científico anotó lo siguiente: "Es esto ET"?
 
Puede que se trate de una simple coincidencia, pero este hecho singular añade una nueva capa de misterio al anuncio realizado hace apenas unos días por un equipo de astrónomos de las Universidades de California y Santa Cruz y del Instituto Carnegie de Washington: el hallazgo de Gliese 581g, el mundo más parecido a la Tierra encontrado hasta ahora. Con éste, ya son seis los planetas conocidos alrededor de la misma estrella.
Apenas unos meses después de que Bhathal captara la señal, los astrónomos ya encontraron alrededor de la enana roja Gliese 581 tres planetas (Gliese 581e, Gliese 581c y el Gliese 581d), en las proximidades de su zona de habitabilidad, es decir, muy cerca de la estrecha franja orbital que permite la existencia de agua en estado líquido. Pero aquellos mundos se encontraban en los bordes de esa zona exclusiva en la que, teóricamente, es posible la vida, y por lo tanto los científicos nunca se atrevieron a asegurar que, efectivamente, podían ser habitables.
 
A pesar de ello, su detección fue suficiente para despertar la imaginación de muchos. El canal de documentales australiano RDF y la red social Bebo utilizaron entonces un radiotelescopio en Ucrania para enviar 500 mensajes del público en forma de radioondas hacia la estrella Gliese 581. Al mismo tiempo que el ministro australiano de Ciencia organizaba a 20.000 usuarios de Twitter para enviar mensajes hacia aquél lejano sistema solar a 20 años luz de distancia de la Tierra.
 
Pero el caso del último planeta descubierto es muy diferente: Gliese 581g no está cerca, sino justo en medio de la zona de habitabilidad. Un lugar que en nuestro propio Sistema Solar está ocupado por nosotros. Su descubridor, Steven Vogt, profesor de Astronomía y Astrofísica de la Universidad de Santa Cruz, afirma estar convencido "al cien por cien" de que allí hay vida. 
 
De ahí a relacionar este hallazgo con la misteriosa señal de Bhathal solo hay un paso. Una distancia muy corta pero que la Ciencia está obligada a recorrer despacio y con la máxima cautela.

2 sept 2010

Amigos de la nave del misterio ¿VIDA EXTRATERRESTRE EN LA TIERRA?


En 2001, los ciudadanos de la ciudad de Kerala, en el sur de la India, se acostumbraron a que una lluvia de color escarlata cayera sobre sus calles durante dos meses. Godfrey Louis, físico de la cercana Universidad de Cochin de Ciencia y Tecnología, se interesó por el raro fenómeno, que en un principio parecía un vulgar caso de contaminación. Recopiló varias muestras y, bajo el microscopio, observó que el agua no tenía polvo ni arena, sino algo mucho más impactante: estaba plagada de células rojas, muy parecidas a los microbios de la Tierra, pero sin pruebas de ADN. Louis sugirió que las células podían ser extraterrestres, una idea que despertó más de una sonrisa de escepticismo, pero que recibió el visto bueno para su publicación en la revista científica Astrophysics and Space en 2006. Ahora, Louis y otros colegas de renombre afirman algo aún más inquietante: estas células, que ellos creen de otro mundo, se están reproduciendo.

 

Godfrey Louis consideró en su día que las células descubiertas en el agua de lluvia no pueden ser microbios terrestres porque no se encontraron pruebas de ADN. Al parecer, los glóbulos rojos son una posibilidad, pero deberían haberse destruido rápidamente al contacto con el agua de lluvia. En una extraordinaria explicación, sugirió la posibilidad de que un cometa podría haberse desintegrado en la atmósfera superior y salpicado las nubes cuando flotaban sobre la Tierra, de ahí la lluvia roja. De hecho, aseguró que se recogieron informes en la región de un ruido similar al de un objeto que superaba la barrera del sonido, lo cual podría haber sido provocado por la supuesta roca espacial por al desintegrarse.
Desde entonces, Louis ha continuado con el estudio de estas células, con la colaboración de un equipo internacional que incluye a Chandra Wickramasinghe, un investigador de la Universidad de Cardiff (Reino Unido) y uno de los principales defensores de la teoría de la panspermia, la idea de que la vida en la Tierra, como en otros mundos, fue sembrada por el impacto de un cometa o un asteroide, de forma que todos somos extraterrestres.
Vida a 121 grados
Ahora, según publica el MIT en su revista Technology Review, estos investigadores aseguran que las células rojas se están reproduciendo a temperaturas de 121 grados C. A temperatura ambiente, son inertes. Esto es extremadamente raro. Las esporas de algunos extremófilos pueden sobrevivir a este tipo de temperaturas y reproducirse a temperaturas menores, pero nada que conocemos se comporta así a esas temperaturas.

Aunque este comportamiento no implica, desde luego, el origen extraterrestre de estas células, Wickramasinghe y compañía no pueden resistirse a señalar una explicación tan exótica. Han examinado la forma en que brillan cuando son bombardeadas con luz, y dicen que es notablemente similar a distintos espectros de emisión no explicados en diferentes partes de la galaxia. Uno de estos lugares es el Rectángulo Rojo, una nube de gas y polvo alrededor de una joven estrella en la constelación de Monoceros. Aunque no se puede admitir semejante teoría sin más pruebas, nadie puede negar que se trata de un fascinante misterio.

30 jul 2010

Vidas en Marte.

 La última entrada me hizo pensar en todas las supuestas pruebas de vida en nuestro vecino. Desde las más inverosímiles hasta las que se debaten con absoluta seriedad entre los especialistas. Desde caras talladas a todas luces inverosímiles pasando por el imaginario popular hasta llegar al meteorito marciano con supuestos registros fósiles que anunció Clinton y que hace poco parecía se iba a demostrar su autenticidad definitivamente, pero no ocurrió. Entre ese conjunto de fotos de yetis marcianos, ovnis y teorías respetables me gustaría destacar estas fotos por que se publicaron hace bien poco.



Recientes imágenes de la NASA muestran “sombras de árboles” sobre la superficie de las dunas en Marte, que en realidad son caminos de arena, según publicaron numerosos periódicos británicos. Un vídeo circulante en Internet muestra imágenes de supuesta vida en Marte tras un retoque digital. Ver para creer.


CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24) – Recientes imágenes de la NASA muestran “sombras de árboles” sobre la superficie de las dunas en Marte, que en realidad son caminos de arena, según publicaron numerosos periódicos británicos.

De acuerdo a los expertos, en este lugar ubicado en la zona norte del planeta rojo, de inviernos extraños, de dunas de polvo, a millones de kilómetros de la Tierra, no hay árboles. Una capa helada de dióxido de carbono cubre las dunas, que luego se evapora en primavera dejando una materia oscura que parecen agrupaciones de pinos.

Candy Hansen, experta de la NASA indicó que “el color de las vetas adyacentes de material sugiere que el polvo se asentó sobre el hielo en la parte inferior después de acontecimientos similares”.

Los expertos explican que “la foto fue tomada por una cámara instalada a bordo del poderoso Orbitador de Reconocimiento de Marte, una sonda que está dando vueltas al planeta rojo desde el año 2006″.

La sonda probó que el agua persiste en la superficie de Marte durante un período sustancial de tiempo, suficiente para proporcionar un hábitat para la vida.

También sostiene que Marte, como la Tierra, sufrió cambios en el clima global durante los últimos millones de años.

Cambios en la inclinación (con respecto al Sol) de los ejes de rotación de ambos planetas se cree que han influido en su clima, pero estos cambios han sido mayores en el caso de Marte.

En Internet circula un video en el que diferentes fotos publicadas por la NASA son procesadas con filtros digitales y terminan develando diferentes formas en la topografía del planeta rojo que hacen sospechar que el ocultamiento de la vida extraterrestre tiene formas más cercanas que las de los ovnis y seres llegados de otras galaxias.

Delante de los terrícolas, ¿cuales, serían las impresiones de los marcianos?

Respuesta psicografiada del atlante Ramatís;

Notarían en los terrícolas la ausencia de protuberancias que los marcianos tienen a la altura de los omoplatos; y también les llamaría la atención su piel arrugada, plagada de señales, manchas, decoloraciones hepáticas o anémicas; sus modos grotescos de andar y gesticular. Su adherencia más firme al suelo daría al marciano la idea de hallarse en presencia de un salvaje de los mundos inferiores. La misma impresión que los españoles tuvieron de los primeros salvajes presentados por Colón, en la corte de la reina Isabel, sería la que tendrían los marcianos ante sus hermanos de la Tierra.

Fijaros en el siguiente como a partir del minuto 5.30 se muestran artefactos volando, en Marte el transporte mayoritariamente se hace por aire en coches electro-magnéticos según Ramatís.




Descubren posibles rastros de vida (fosil) en Marte.

Creo que el podría, en esta noticia, lo resume todo. Aunque es de agradecer el escepticismo del que raras veces hace gala la prensa. Por otro lado tampoco estaría demás encontrar cuales son las alternativas posibles que ponen en tela de juicio el hallazgo.

Podría tratarse de fósiles de organismos vivos hace 4.000 millones de años, similares a los que existieron en la Tierra


Un equipo de científicos de primera línea, liderado por investigadores del Instituto SETI de búsqueda de vida inteligente (California, EE.UU.), ha hecho público un descubrimiento sorprendente. Los investigadores han identificado unas rocas que contienen lo que pueden ser los restos fosilizados de una arcaica forma de vida en Marte. Se trata de señales dejadas por organismos que habitaron la región marciana de Nili Fossae hace 4.000 millones de años, durante el llamado período de Noe, y que quedaron enterrados bajo la superficie de carbonato de arcilla de la zona.


En la investigación, que aparece publicada en la revista Earth and Planetary Science Letters, han participado investigadores del instituto SETI, el Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA (JPL, por sus siglas en inglés) y la Universidad Johns Hopkins (Maryland, EE.UU.), entre otros organismos, que han analizado imágenes tomadas por HiRISE (High Resolution Imaging Science Experiment), una potente cámara de alta resolución a bordo de la misión MRO, actualmente en órbita de Marte.

Las imágenes de la MRO descubrieron que las rocas de Nili Fossae contienen carbonato, lo que se forma cuando las conchas o los cuerpos de animales muertos se descomponen bajo el suelo. Precisamente, estas rocas marcianas son muy parecidas a las que existen en un punto de la Tierra, la región de Pibara en el noroeste de Australia, donde se han encontrado importantes restos de vida de hace 3.500 años. Los científicos creen que el mismo proceso hidrotermal que ha conservado esas marcas de vida en la Tierra podría haber sucedido también en Marte. Además, «la actividad hidrotermal podría haber provisto suficiente energía para el mantenimiento de algún tipo de vida en las primeras etapas de Marte», explica Adrian Brown, principal autor del estudio.

El descubrimiento resulta apasionante, ya que, de confirmarse, no sólo demostraría la existencia de vida alguna vez en Marte, sino que esas formas biológicas marcianas podrían ser similares a las que se movieron en la Tierra primitiva.

25 jun 2010

¿Vida en Io?

Io, la luna de Júpiter que ostenta el récord de ser el cuerpo con mayor actividad volcánica de todo el Sistema Solar, con columnas de humo y cenizas de más de 300 km de altura, gana puestos, según las últimas investigaciones, en la selecta lista de mundos en los que sería posible encontrar vida extraterrestre.

Sin embargo, según afirma Dirk Schulze-Makuch, de la Universidad Estatal de Washington, se trataría casi con seguridad de organismos extremófilos, capaces de sobrevivir en las condiciones más extremas, que se habrían refugiado en el subsuelo del satélite joviano para huir del infierno en que se ha convertido la superficie.

Y es que todo apunta a que, en un pasado lejano, Io debió de ser un lugar mucho más amigable de lo que es hoy. Los modelos informáticos sugieren, en efecto, que Io se formó exactamente en la zona alrededor de Júpiter en la que se sabe que existe abundante agua en forma de hielo, como se puede comprobar en algunas otras de sus lunas, como Europa y Ganímedes.

Y ese hielo, derretido por el calor de Io, debió de propiciar largas épocas en las que hubo agua en estado líquido, algo que resulta esencial para la vida. "Debió de haber mucha agua poco después de su formación", afirma Schulze-Makuch. Y si fue así, y la vida surgió en algún momento, hay una razonable probabilidad de que haya logrado sobrevivir hasta el presente, refugiándose en el subsuelo y en el interior de las rocas.

Los científicos saben que esto es posible, ya que organismos extremófilos parecidos se han encontrado ya en los ambientes más inhóspitos de la Tierra, sobreviviendo bajo gruesas capas de hielo, a cientos de grados de temperatura en chimeneas volcánicas y también, lo que viene más al caso, en el interior de rocas a centenares de metros de profundidad.

Se calcula que la fuerte radiación de Júpiter debió de barrer toda el agua líquida de Io en un periodo no superior a los diez millones de años. Más que suficiente, sin embargo, para que surgiera alguna forma de vida estable. Una vida, además, que estaría basada en los mismos principios que en la Tierra.

Muy distinto, por ejemplo, a las formas de vida que se buscan en otros lugares del Sistema Solar. En Titán, por ejemplo (Un satélite de Saturno), si existe vida debería estar basada en el metano, único líquido de ese mundo helado.

Hasta el momento, sin embargo, no han sido detectadas moléculas orgánicas en Io. Lo cual, según Schulze-Makuch, no significa que no las haya bajo la superficie.

7 jun 2010

¿Podrían ser las primeras pruebas fiables de una forma de vida extraterrestre?

Podrían ser las primeras pruebas fiables de una forma de vida extraterrestre. Una muy diferente de la nuestra, basada en el metano y que estaría en pleno desarrollo sobre la superficie de Titán, la enigmática luna de Saturno. O por lo menos eso es lo que sugieren dos nuevos estudios realizados a partir de los últimos datos obtenidos sobre el terreno por la sonda Cassini, de la NASA.


Los resultados de dos nuevos análisis de la compleja actividad química que tiene lugar sobre la superficie de Titán han dejado a los científicos con la boca abierta. Y, aunque serían posibles otras explicaciones, son muchos los que creen firmemente que esos resultados constituyen una prueba fehaciente de que en esa luna de Saturno existe, en estos momentos, alguna forma de vida basada en el metano. Los nuevos análisis, en efecto, demuestran que se están cumpliendo dos condiciones esenciales para que este tipo de vida pueda existir.

El primero de los dos estudios, publicado en la revista «Icarus», muestra que el hidrógeno que fluye en abundancia en la atmósfera del planeta desaparece casi por completo cuando llega a la superficie, lo que apunta a la inquietante posibilidad de que esté siendo "respirado" por criaturas vivientes.

El segundo, publicado en el «Journal of Geophysical Research», es un detallado "mapa" de los hidrocarburos presentes en la superficie de Titán. Un mapa en el que, de una manera inexplicable, falta el acetileno, un gas que casualmente está considerado como la mejor fuente de alimento y energía para una hipotética forma de vida basada en el metano.

"Sugerimos que algo está consumiendo el hidrógeno porque es el gas más obvio para ser consumido por una forma de vida en Titán, de la misma forma en que se consume oxígeno en la Tierra", asegura Chris McKay, astrobiólogo de la NASA en el centro espacial Ames. "Si estos indicios confirman la presencia de vida, será doblemente excitante, ya que sería una forma nuevas de vida, independiente de la basada en el agua que existe en la Terra".

Hasta el momento, la existencia de vida basada en el metano es algo puramente hipotético. En efecto, los científicos no han encontrado aún nada parecido, y ello a pesar de que aquí, en nuestro planeta, existe un curioso tipo de microbios acuáticos que viven en metano o que lo generan como desecho.

En Titán, donde las temperaturas superan los 180 grados bajo cero, un organismo basado en el metano debería de usar alguna sustancia en estado líquido para llevar a cabo sus procesos vitales. Aunque esa sustancia, allí, no sería el agua, ya que la que existe está en forma de hielo y no podría albergar vida alguna. Lo que reduce la lista de líquidos candidatos a uno sólo, el metano.

Los nuevos hallazgos sobre la escasez de hidrógeno superficial son, pues, consistentes con los efectos medibles que produciría en Titán una forma de vida basada en el metano. Es cierto que esas reservas que nuestros instrumentos no logran detectar podrían estar ocultas en cavernas u otras formaciones geológicas, pero tal extremo parece demasiado rebuscado y poco probable. La explicación más lógica y que mejor concuerda con los resultados es que el hidrógeno que falta está siendo respirado por alguna forma de vida.

Y lo mismo sucede con el acetileno. Dadas las condiciones extremas de Titán, los rayos del Sol deberían reaccionar con los elementos químicos de la superficie y producir una cantidad considerable de este gas altamente energético e inflamable. Pero el acetileno no aparece por ninguna parte, lo que refuerza la hipótesis de que esté siendo "consumido" como alimento por organismos vivos.

Para colmo, el espectrómetro de la Cassini también ha detectado una clase de moléculas orgánicas que los científicos aún no han sido capaces de identificar. Lo que ha llevado a los investigadores a concluir que existe allí una (o varias) formas de vida que son directamente responsables de las misteriosas ausencias de elementos químicos sobre la superficie.

31 may 2010

La vida extraterrestre y las nuevas dimensiones se incluyen en el ejercicio de futurismo hecho por 'Scientific American'

Desde el País con amor (el periódico)

Hay acontecimientos, tanto naturales como causados por el hombre, que pueden suceder en cualquier momento y tienen la capacidad de transformar el mundo, aunque normalmente ni nos acordemos de tales posibilidades. Sobre esta reflexión la revista Scientific American ha pedido a los expertos que seleccionen y analicen 12 de las novedades que cambiarían nuestra sociedad sin remedio, así como la probabilidad de que se produzcan antes de 2050. Muchos de ellas se incluyen en cualquier predicción pero probablemente no se desarrollarán de la forma en que la gente imagina, asegura la revista.


Una posibilidad obvia es la clonación humana, que se cataloga como probable. "Es muy difícil pero también parece ser inevitable", señala Charles Q. Choi. Desde que se produjo en 1996 el nacimiento de la oveja Dolly, que fue el primer mamífero clonado, muchos lo han intentado pero el proceso ha resultado estar plagado de dificultades, al contrario de lo que sucede en otros mamíferos, como las vacas o los perros.


¿Y si se descubrieran dimensiones extras, que sumar a las cuatro establecidas por Einstein? La probabilidad de que esto suceda está en la mitad de la escala que establece la revista y el acelerador LHC podría alcanzar la energía suficiente como para proporcionarnos un atisbo de otras dimensiones. La prueba de que existen "alteraría drásticamente nuestra noción de la realidad", dice el cosmólogo Max Tegmark.

La vida inteligente extraterrestre es otro de los acontecimientos que alcanzarían la primera plana de los periódicos sin duda alguna. ¿Cómo responderíamos a una señal del espacio? se pregunta John Matson. El descubrimiento de sistemas planetarios distintos del nuestro da mayor base a la hipótesis de que existe vida en otros lugares del universo, pero la dificultad de comunicación y la de detectar vida primitiva hacen que la probabilidad de que suceda antes de 2050 se considere baja.

El miedo a que se produzca un conflicto nuclear sigue vivo, a pesar de los esfuerzos para controlar las armas atómicas. Si se da a escala local, no habría efectos globales a no ser que se tiraran docenas de bombas nucleares, recuerda Philip Yam, y entonces se produciría una pesadilla de alcance mundial, con miles de millones de víctimas directas e indirectas La probabilidad es baja.

La creación de vida es otra vieja aspiración todavía sin culminar, aunque se considere muy probable que se consiga. Por ahora se sintetizan en laboratorio genes o incluso genomas completos, pero se insertan sólo en microorganismos y además estos son naturales. La biotecnología está en todas partes pero lo inanimado no se convierte en vivo. Las enzimas de los detergentes se han modificado para que actúen en agua fría, por ejemplo, recuerda David Biello.

Los superconductores de alta temperatura, si existen, cambiarían radicalmente las redes eléctricas, por ejemplo, pero la probabilidad está solo en la mitad de la escala, lo mismo que una nueva pandemia letal, como la que hizo temer el nuevo virus de la gripe H1N1. Que la inteligencia artificial produzca máquinas con conciencia es probable y revolucionará el mundo. La subida del nivel del mar (muy probable) redibujará los mapas y afectará de modo casi inimaginable a todo el planeta, mientras que conseguir explotar la fusión nuclear como fuente de energía se considera muy poco probable, menos que la colisión catastrófica de la Tierra con un asteroide, aunque se puedan producir eventos locales de gran gravedad.

Por último, existe la casi certeza de que se va a producir el gran terremoto tantas veces predicho en California, pero no se puede estimar la gravedad de sus consecuencias.

12 may 2010

DECLARARACIONES DE UN ALIENIGENA

Amigos de la nabe del misterio. Creo que todos agradeceremos las palabras de tranquilidad que nos brinda este joven desde Galicia sobre las declaraciones del Hawkins :

8 abr 2010

Hallan por primera vez animales capaces de vivir sin oxígeno

La ciencia ha encontrado en la Tierra lo que también podría esconderse en Marte o en otros rincones del universo: animales capaces de vivir sin oxígeno. Un equipo de investigadores de Italia y Dinamarca ha hallado en un ecosistema extremo localizado al sur de Grecia, a más de 3.000 metros de profundidad en el mar Mediterráneo, organismos pluricelulares pertenecientes al grupo de los metazoos, el nombre con el que los científicos conocen al reino animal.

La nueva especie, aún sin bautizar, vive y se reproduce sin una sola burbuja de oxígeno a mano y rodeada por venenosos sulfuros de hidrógeno, un entorno incompatible con casi todas las formas de vida conocidas. "Se pensaba que estos ecosistemas extremos estaban habitados exclusivamente por virus, bacterias y arqueas [otros microorganismos de una célula]", explica el responsable del trabajo, Roberto Danovaro, oceanógrafo de la Universidad Politécnica de Las Marcas, en Ancona (Italia).

Menos de un milímetro
El catedrático de Microbiología Ricardo Amils explica por teléfono desde río Tinto, en Huelva, donde colabora con la NASA en la búsqueda de vida compatible con las características marcianas, las implicaciones del descubrimiento. "Este señor podría vivir en Marte", asegura. El animal, de millones de células, mide menos de un milímetro, pone huevos y tiene cabeza, boca y aparato digestivo. Su familia, el grupo de los loricíferos, vive en sedimentos marinos tan profundos que el ser humano desconocía su existencia hasta 1983. El hallado en Grecia, además, vive sin oxígeno y con sulfuros, en condiciones muy similares a las de Marte. En lugar de mitocondrias, las pilas que generan energía en las células animales a partir de oxígeno, posee unas estructuras similares a los hidrogenosomas, que crean energía a partir de sulfuros y otras moléculas en varios organismos unicelulares.

Para Amils, de la Universidad Autónoma de Madrid, el descubrimiento "abre una ventana de posibilidades" de nuevas formas de vida extraterrestres.El investigador Josep María Trigo, del Instituto de Ciencias del Espacio (CSIC), subraya otro aspecto de la investigación, relacionado con la evolución de los seres vivos. "Desde el punto de vista del origen de la vida, hay que tener en cuenta que todo el oxígeno de la atmósfera terrestre procede de los seres vivos. En la Tierra no había oxígeno", aclara. Los primeros animales que pisaron el planeta o flotaron en sus aguas pudieron ser como estos loricíferos.

Hasta la fecha, la comunidad científica había encontrado otros animales en los sedimentos de regiones del fondo marino hipersalinas y sin oxígeno, características del mar Mediterráneo y del mar Negro, pero su presencia siempre se había interpretado como una “lluvia de cadáveres”: organismos muertos que se hundían hasta estas zonas inhabitables procedentes de puntos con oxígeno, o metazoos capaces de vivir sin respirar durante un periodo de tiempo. Para los autores del nuevo estudio, publicado en la revista BMC Biology, su loricífero es el único capaz de pasar toda su vida en estas condiciones despiadas. Es, sin duda, el animal más duro del mundo.
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